Desde marzo de 2020, fecha en que inició la contingencia causada por el covid-19 y un año después continua esta pandemia.

Ante tal panorama, resulta interesante analizar los beneficios de estudiar un posgrado en Terapia Familiar y la importancia que estos especialistas tienen actualmente.

Así que no dejes de leer este artículo para conocer más sobre cómo esta especialidad podría aportar a los problemas que han surgido en esta pandemia dentro del estos entornos.

Beneficios de estudiar un posgrado en Terapia Familiar

Este evento sanitario no sólo vino a mostrarnos la crisis de salud que desde hace varias décadas amenazaba debido a la forma de vida que hemos favorecido:

  • una sociedad que se construyó mayormente enarbolando valores de consumo;
  • la propiedad privada, la aglomeración material, la producción desechable y
  • también vino a mostrarnos lo frágil de nuestras relaciones afectivas entre nosotros.

En este sentido, el encierro evidenció el nivel de compromiso para con nuestro grupo familiar, nuestras relaciones construidas con amigos y la comunidad que habitamos.

Algunos avanzaron proyectos familiares o individuales, otros desarrollaron problemas de ansiedad, depresión, ataques de pánico, insomnio, enfermedades más significativas, dolores de cabeza, gastritis, colitis, problemas renales, entre otros.

 

Aunado a esto, las crisis familiares se hicieron presentes:

  • discusiones con los demás,
  • violencia intrafamiliar,
  • divorcios y separaciones.

Eso quiere decir, por duro que se lea, que la contingencia no es la culpable de esos problemas. Éstos son el resultado de lo que hemos construido al interior como seres humanos que conviven con otros.

Estas dificultades demuestran la imperiosa necesidad no sólo de cambiar hábitos de salud, también de resignificar cómo nos vinculamos con nuestro cuerpo, nuestra familia, nuestra cultura y los seres vivos que habitan este espacio.

¿Complicado? Por supuesto, pero este episodio sanitario nos brinda precisamente la posibilidad de encontrar dicho aprendizaje para lo venidero, no sólo para nosotros, también para los que aún no nacen.

El núcleo familiar, la clave para mejorar la convivencia

En este marco, los profesionales en Psicología tenemos el compromiso de estudiar la conducta humana, el pensamiento y el área emocional.

Es necesario que compartamos herramientas que permitan a los demás comprender que lo que hoy viven es más que un comportamiento o una emoción.

Este trabajo de exploración personal requiere transformar los valores que enarbolamos para priorizar unos que preserven la vida y no al contrario.

También es necesario modificar la forma en la que nos relacionamos con los demás; hoy requerimos que sean interacciones que fomenten la cooperación con y para la vida.

La pregunta ahora sería ¿cuál es el espacio para lograr trabajar con esto? La respuesta es: la familia.

En el marco de nuestros espacios familiares podemos resignificar lo familiar, lo social y lo personal debido a que sabemos lo trascendental que es para los individuos de nuestro grupo de origen que esos vínculos sean cuidados.

Por ello, es imprescindible que sigamos formándonos como profesionistas en esta área, que seamos conscientes de las problemáticas actuales y así logremos encontrar nuevas rutas de trabajo para dar soluciones efectivas a quienes acuden a nosotros.

Por lo que, estudiar un Posgrado relacionado con la Psicología y Terapia Familiar, te posibilitará ampliar tus conocimientos en torno a los grupos familiares.

Así como entender el valor de estos sistemas y sus implicaciones para la vida cotidiana de individuos que necesitan resolver temas como:

  • adicciones,
  • trastornos mentales en niños,
  • conflictos de pareja, etc.,

Es decir, este tipo de especializaciones nos brindan una ruta para trabajar  y mejorar nuestras vidas partiendo de nuestro círculo familiar.

 

Autor: Mtro. Carlos Hernández Estrada, docente de Terapia Familiar en Universidad ETAC campus Coacalco.