El control de gastos personales es el primer paso para poder realizar diversos proyectos, ya sea planear un viaje, comprar un bien o estudiar en la universidad.

Cuando no tenemos un objetivo concreto, muchas veces no le damos la importancia real a la organización de nuestras finanzas; sin embargo, controlar los gastos es algo imprescindible para tener una vida tranquila y sin preocupaciones financieras.

Por este motivo, hoy te hablaremos en este material sobre 6 consejos que pueden ser útiles para que optimices el aprovechamiento de tus recursos y así puedas cumplir, sin problemas, cualquier meta que te propongas.

¿Empezamos?

1. Invierte en tu educación

Si quieres tener control de tus gastos personales es fundamental que apuestes por la educación. Y en este momento no me refiero a cursar una carrera en la universidad, sino más bien a aprender por tu cuenta.

Que estés leyendo este artículo ya es una buena señal de que vas por el camino correcto.

Es importante que leas diversos artículos, revistas, libros o te suscribas a blogs profesionales sobre finanzas personales.

De esta forma entenderás diversos conceptos importantes que pueden ayudarte a una mejor organización y a controlar tus gastos personales.

Además, en el caso de que lo necesites, podrás descubrir la mejor forma para pagar las deudas con las que cuentes y aprenderás qué tipos de inversiones pueden traerte mayores beneficios.

Incluso, si te interesa el tema puedes ir más allá, como optar por cursar una carrera como Contaduría o Administración de Empresas, por ejemplo. De esta forma, además de aportar a tu organización financiera, podrás hacer de esto una carrera profesional que te ayudará a crecer cada vez más y alcanzar metas como construir un patrimonio, por ejemplo.

2. Establece tus objetivos

Un aspecto vital para organizar las finanzas es definir prioridades. Cuando éstas no existen formalmente, es muy fácil ceder a tentaciones y consumir cosas que realmente no son necesarias.

Determinar una meta será nuestra motivación constante, para que así, controlar los gastos superfluos sea más fácil.

Definir las prioridades y metas exige una reflexión algunas veces profunda. Es importante que seamos conscientes de lo que realmente queremos a corto, medio y largo plazo para que de esta forma podamos caminar hacia ello.

3. Haz un análisis de tus finanzas

Esta es una tarea que, a pesar de ser clave para lograr una buena salud financiera, muchas veces pasa desapercibida.

Para una buena organización de tus recursos es necesario conocer realmente la situación económica en la que te encuentras.

Hacer un balance donde centralices todos los ingresos y gastos que tienes detalladamente es fundamental.

Analiza minuciosamente en qué utilizas tu dinero, incluye deudas, pagos fijos y eventuales, gastos superfluos y ahorros.

Haz una proyección de estos gastos y calcula si los ahorros que haces actualmente, si es que ya los haces, pregúntate si son suficientes para alcanzar tus objetivos. Si no lo son, entonces deberás hacer una reorganización para que puedas cubrir tus prioridades.

En este momento debes concentrarte en tus metas y cortar gastos que no sean tan importantes para ti, enfocándote en tus objetivos. Estos deben ser tu motivación principal.

Asimismo, es importante que tu organización financiera se adapte a tu forma de vida, asegúrate que tus planes sean realistas.

4. Deshazte de las deudas

Si tienes alguna deuda, lo primero que tienes que hacer es planear cómo las liquidarás.

Debes ser realista también para esto. Aunque sea necesario que la dividas en muchas cuotas y que tengas que pagar muchos intereses (que no es lo ideal), lo importante es que puedas liquidarla. Eso sí, recuerda que mientras antes salgas de éstas, más dinero vas a poder destinar para la realización de tus metas.

En caso de que tengas más de una deuda, puedes eliminarlas de 4 formas diferentes:

  • Empezar por las que tengan menor valor y a medida que las eliminas ir acabando con las mayores.
  • Comenzar por las que tienen mayores intereses y dejar las otras para después.
  • Iniciar con las deudas que te generan más estrés, aquellas que te son cobradas constantemente y que afectan tu estado psicológico.
  • Juntar todas las deudas en una sola e ir pagando una cuota fija mensual por un tiempo definido.

Todas estas estrategias para liquidar tus deudas dependen de tu capacidad y tu situación en el momento en el que haces el análisis. Recuerda, siempre debes ser realista sobre tu situación para que no llegue un determinado momento en el que no puedas cumplir y después se te acumule todo de nuevo.

Es importante que intentes negociar con tu deudor. En algunas ocasiones puedes llegar a un acuerdo que no te perjudique tanto y así puedas acabar con este compromiso lo antes posible. Si tienes una cuota inicial para dar, esto será mucho más fácil.

Independientemente de la forma que elijas para cumplir con tus deudas, a partir del momento que lo hayas definido, verás como esto te traerá no solo más tranquilidad, sino también más organización para tu vida financiera.

5. Ahorra

Una vez libre de deudas es el momento de ahorrar. Así, no correrás el riesgo de endeudarte nuevamente con un imprevisto y podrás cumplir más fácilmente tus objetivos.

Existen diversas formas de ahorrar. Las más tradicionales y menos arriesgadas te permitirán guardar dinero; pero no te traerán ningún rendimiento o en algunos casos muy poco. También están las inversiones, que generalmente ofrecen mayores beneficios financieros.

6. Revisa tu presupuesto

¿Recuerdas cuando te recomendamos al iniciar que hicieras un análisis de tu vida financiera?

Pues bien, es necesario rehacerlo cada cierto tiempo. Por más que organices tus finanzas y estés comprometido con cumplir el presupuesto que has realizado, el dinero es algo variable. Por lo tanto, para asegurar el éxito de tus finanzas, cada cierto tiempo debes revaluar este análisis y adaptarlo.

Ya sabes que el control de gastos personales es fundamental para lograr las metas. ¿Qué tal si empiezas ahora mismo con el primer paso y nos cuentas en los comentarios cuál es tu objetivo? ¡Manos a la obra!